Finances

Invierte solo en lo que puedas ver y controlar

By
César Vázquez
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January 24, 2020

El ser humano siempre ha generado conocimiento por medio de sus sentidos. Nos sentimos seguros de que algo existe cuando podemos verlo y tocarlo...

El ser humano siempre ha generado conocimiento por medio de sus sentidos. Nos sentimos seguros de que algo existe cuando podemos verlo y tocarlo. Incluso en pasajes de la biblia se hace referencia a esto. Por esa razón es más fácil crear un sentido de pertenencia hacia objetos físicos. Por ejemplo, cuando hablamos del valor de nuestra empresa seguramente lo primero que viene a nuestra mente son sus activos tangibles como terrenos, edificios, maquinaria, etc. cuando en realidad lo más valioso del negocio es su capacidad de generar flujos de efectivo que también proviene de su gente, sus procesos internos, la marca y su posicionamiento en el mercado entre otros factores.

Si por estos mismos sentidos decidimos concentrar la mayor parte de nuestro patrimonio en un solo tipo de activo o en una sola jurisdicción, aunque estemos bastante seguros de que la inversión es buena y confiemos en el país, ¿podríamos estar concentrando todo el riesgo en una sola canasta?Aún cuando seas reconocido como experto en la industria y destines la mayor parte de tu esfuerzo a cuidar ese capital, siempre han existido y seguirán existiendo factores externos e impredecibles que lo ponen en riesgo. De esta manera si realmente queremos preservar nuestro capital debemos de buscar opciones para diversificar, pero solo cuando tengamos a un aliado estratégico o la capacidad necesaria para ganarle a la competencia en su propio juego.

Me he topado con muchos desarrolladores inmobiliarios y me han compartido la razón por la que creen que es más seguro invertir en bienes raíces que en cualquier otra alternativa. El terreno y su valor siempre estarán ahí para soportar malos ratos o incluso un proyecto cuyas proyecciones no fueron adecuadas. Creo que es un argumento con mucho sentido, pero no es exclusivo de las bienes raíces. La mayoría de las empresas cuentan con activos tangibles que cumplen la misma función que el terreno en un proyecto inmobiliario, pueden dar mayor o menor protección a la inversión en escenarios negativos dependiendo siempre del precio que se paga por participar. Por ejemplo, si nos dedicamos a la venta de chocolates y pagamos $1,000 pesos por una caja de 1,000 chocolates nuestro riesgo está en poder venderlos en $1 peso o a costo para recuperar nuestro capital, pero si pagamos esos mismos $1,000 pesos por una caja de 100 chocolates nuestro riesgo se eleva a $10 pesos.

En sentido estricto invertir en empresas por medio de la bolsa es muy parecido a invertir en la construcción. En la construcción antes de cada nueva inversión analizamos el precio del terreno y el precio de los que se venden a su alrededor, medimos el tráfico actual de personas en la zona e investigamos acerca de futuros proyectos que puedan aumentar la demanda de la misma zona. Así llegamos a lo que creemos puede ser un rango de precios futuros por metro cuadrado en el cual se refleja el rendimiento potencial de la inversión. Como inversionistas cuando encontramos un terreno que a nuestro juicio se vende a precios muy bajos lo compramos esperando de este un rendimiento superior, es decir, mayor al que pudiéramos obtener si se hubiera comprado a un precio justo. Todo este proceso es el mismo que se debe de llevar para comprar acciones en el mercado de valores, solo que en vez de terrenos se analiza el precio de todo tipo de activos y la capacidad que tienen las empresas de generar flujos de efectivo.

La diferencia de invertir en empresas por medio de la bolsa y de invertir en inmuebles son los costos de transacción y la liquidez. En bienes raíces los costos de los permisos y los costos legales necesarios para su compra y venta son mucho más altos que los de la bolsa, en donde podemos obtener costos menores al 1%, incluso de unos cuantos dólares fijos sin importar el monto de la transacción lo que eleva la frecuencia de las transacciones. En el mercado de valores hay operaciones cada segundo y podemos ver el precio cambiar a gran velocidad, lo que nos pone incómodos y emocionales. En cambio, en el ámbito inmobiliario las transacciones ocurren cada vez que se compra o se vende un inmueble y al renovar contratos de arrendamiento.

Aunque no se perciba a simple vista todos los días el valor de tu propiedad varía con los ánimos de la gente y en función de lo que estarían dispuestos a pagar por ella dependiendo del tráfico vial de la zona, negocios y parques cercanos, seguridad, inundaciones, ruido y hasta el color de las casas de alrededor. ¿No crees que sería absurdo pensar que el ruido de tu vecino pudiera hacer que tu propiedad baje de precio en el mercado? No lo percibimos porque no compramos y vendemos todos los días, pero es real. El problema en el mercado de valores es que esa facilidad de entrar y salir es la que permite que información no relevante al negocio, considerada como ruido, se refleje en los precios de las acciones de una empresa. Lo interesante es que como en el caso de un departamento, muchas de estas empresas siguen estando igual de sólidas y valiendo lo mismo, pero se venden temporalmente a precios más atractivos. Lo único que cambia todos los días es el precio por el que otras personas están dispuestas a comprar una participación en ellas.

Como ya vimos los bajos costos de transacción permiten comprar y vender acciones en segundos mientras que la transacción de un inmueble puede tardar varios días, incluso semanas en concretarse. Lo curioso es ver cómo muchos empresarios reaccionan de manera instantánea al movimiento de las acciones en su portafolio de inversión. Cuando los precios suben tienden a estar felices y tranquilos mientras que cuando bajan pueden estar de mal humor y ansiosos. Si tuvieras hoy un departamento de lujo y tu vecino lo vendiese por necesidad a un precio muy barato, lo más probable es que tu departamento igual baje de precio en el mercado y con eso la renta que podrías percibir de este. En este caso, ¿sentirías que perdiste dinero?, ¿lo venderías en ese momento? Lo más seguro es que la respuesta a ambas preguntas sea no, y muchos terminarían comprando otro departamento antes de que se estabilicen los precios para obtener una ganancia de la situación. Eso mismo sucede todos los días con las acciones de empresas que se venden en el mercado de valores, ¿por qué no aprovecharnos de ello?

Si siguiéramos el principio del título no deberíamos de invertir en ningún lado, porque aún con cámaras de seguridad no podemos ver todo lo que ocurren en un negocio y la naturaleza nos ha demostrado una y otra vez que nada se puede controlar realmente, desde los desastres naturales hasta la irracionalidad del ser humano que toma decisiones emocionales guiadas por miedos o ambiciones lo que ha llevado a eventos como la crisis inmobiliaria de Estados Unidos en el 2008 y la de Japón en 1992[1] y burbujas económicas como la gran depresión americana de 1929 y la del internet en 1999.

Lo que si debemos de hacer antes de invertir en cualquier oportunidad es entender los riesgos que trae consigo la inversión, evaluar muy bien el peor escenario, estimar la probabilidad de que suceda y ser muy críticos con el precio que pagamos por participar. Howard Marks, un gran inversionista comenta: “Evita las pérdidas y las ganancias vendrán solas”, ya que si las ganancias no llegan por lo menos habrás preservado el capital para futuras inversiones.

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LAF. Raúl Ramírez Valenzuela Hadad

Asesor financiero Evidika

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