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¿Puede el manejo activo de las inversiones realmente agregar valor?

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Ernesto Cabral Grimaldo
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March 26, 2020

Como inversionistas racionales buscamos reducir nuestro riesgo y se ha demostrado que diversificando podemos alcanzar una misma tasa de rendimiento...

La asignación de activos es el factor que mejor explica el retorno de un portafolio en el tiempo, David Swensen (2011), gestor de la fundación de la universidad de Yale comenta “Pero resulta que no es realmente una ley de finanzas que la asignación de activos domine los retornos, es un resultado de comportamiento de cómo es que nosotros, como inversores individuales, o nosotros, como inversores institucionales, gestionamos nuestras carteras”. Si en un portafolio de alta convicción colocamos el 100% en una solo empresa, el éxito o fracaso del portafolio no tendrá mucho que ver con la clase de activo, sino con la selección de valores individuales. Por otro lado, si nos enfocamos únicamente en la compra y venta de futuros sobre bonos, la selección de valores no explicará mucho el rendimiento, más bien sería el timing de mercado (nuestra decisión de entrar o salir).

Como inversionistas racionales buscamos reducir nuestro riesgo y se ha demostrado que diversificando podemos alcanzar una misma tasa de rendimiento asumiendo un menor riesgo (Markowitz, 1952, p.77–91). Un portafolio diversificado, con el tiempo se verá muy parecido a todos los demás ya que tendrá exposición a deuda, mercados desarrollados, mercados emergentes, capital privado y bienes raíces, sin ser excluyentes. Dentro de cada clase de activo se diversifica nuevamente utilizando varios fondos de inversión.

Las decisiones de entrada y salida, así como la selección de valores individuales se mantienen al margen de la asignación de activos inicial, es por eso que los rendimientos son explicados en su mayoría por la clase de activos que se mantienen en el portafolio, su ponderación y como se comportan estos en el tiempo.

Digamos que tenemos un negocio de franquicias de alimentos y queremos abrir tres sucursales nuevas. Es lógico buscar exposición a zonas de alto crecimiento, por lo que una estrategia pasiva buscaría tener exposición a tres de esas zonas de la manera más eficiente, buscando así los terrenos a menor precio.

Uno de los riesgo que corremos es que dentro de una zona de gran crecimiento pueden haber puntos de menor tráfico o donde la logística vehicular no propicie que los coches se detengan y consuman en nuestro local, obteniendo ventas menores a las proyectadas e incluso pérdidas en el negocio.

Es muy diferente elegir la zona que nos parece atractiva y ahí mismo realizar un aforo vehicular para analizar la logística y el tráfico histórico de coches. De esta manera podremos elegir el mejor terreno disponible. Además, podemos hablar con otros empresarios para tener mayor certeza de proyectos futuros que puedan elevar el tráfico y así no sólo tener exposición a una zona con altas expectativas de crecimiento sino que estaremos en el lugar que nos dará la mayor probabilidad de éxito incluso si el terreno tiene un precio más elevado al del ejemplo anterior; a esto le llamamos manejo activo. Puede tener resultados positivos y negativos al igual que el manejo pasivo, pero implementado de una manera correcta aumenta nuestra ganancia esperada.

En la administración de portafolios de inversión, un manejo pasivo es una solución simplista, que ofrece una amplia diversificación por medio de fondos indizados y ETFs de bajo costo logrando una exposición a los sectores de mercado que mejor se acoplan al riesgo deseado, tomando como base el perfil de inversionista (generalmente un cuestionario muy simple que en mi opinión no refleja correctamente el riesgo que un inversionista puede y desea asumir). Por otro lado, el manejo activo busca ofrecer un mayor valor al inversionista concentrándose en las mejores opciones de inversión, otorgando exposición a los mismos sectores de mercado. Como en toda industria, hay empresas que prometen y no entregan resultados, pero concluir que por ello el manejo activo no funciona es un gran error.

Aunque es un hecho que la exposición a cada clase de activo explica en su mayoría los rendimientos obtenidos en un portafolio diversificado, dentro de cada bloque podemos tener estrategias activas que nos den un mayor retorno ajustado al riesgo y nos haga quedar por encima del retorno promedio de esa clase de activo. Cabe aclarar que un promedio, en este caso el rendimiento de mercado, no es un número fijo, es una simplificación (medida de tendencia central) de un rango de números, por lo que constantemente siempre hay retornos por encima y por debajo del promedio. Estar por encima del promedio en periodos largos de tiempo y de manera consistente no es una tarea fácil y por eso muchos asesores optan por desechar esas estrategias. Hay que tener un proceso de selección de fondos y ciertas habilidades para realmente agregar valor en esta parte.

La estrategia pasiva es la mejor opción si nosotros como inversionistas individuales no tenemos el tiempo y la capacidad de hacer estas elecciones, o bien si nuestro asesor no demuestra tener el conocimiento y habilidad para ofrecernos una estrategia activa que realmente agregue valor.

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LAF. Raúl Ramírez Valenzuela Hadad

Asesor financiero Evidika

Referencias:

Swensen, D., Econ 252: Financial Markets (2011) Recuperado de https://oyc.yale.edu/economics/econ-252-11/lecture-6, min 00:15:52.


Markowitz, H. , The Journal of Finance, Vol. 7, №1. (Mar., 1952), pp. 77–91

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